jueves, 29 de abril de 2010

Ojalá supiese andar más abrigado de tu olvido siempre que te nombran. Ojalá pudiese chapotear en otros besos lejos de tu boca. Pero resulta que soy torpe para entender, como un caballero de ajedrez gastado salto entre las sombras, vuelvo mas piantado.
Ojalá me atreva a ser más asesino de mis sueños para no soñarte, ojalá pueda poner en penitencia mi paciencia para no esperarte.

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